EN TIEMPOS DE VIOLENCIA Y GUERRA ¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

EN TIEMPOS DE VIOLENCIA Y GUERRA ¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

El Arzobispo de Concepción encabezó el encuentro, que contó también con la reflexión del académico Dr. Arturo Bravo.(Jueves 17 de Marzo de 2022)

El dilema sobre la existencia del mal en el mundo, fue el eje central del coloquio «En tiempos de violencia y guerra, ¿dónde está Dios?», que convocó el Arzobispo de Concepción y Gran Canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Monseñor Fernando Chomali, a través de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, y que fue realizada en la Sala de Exposiciones del Campus San Andrés.

La actividad se transmitió también a través de Facebook y Youtube de @ucscconcepcion y las redes sociales del Arzobispado, contando también con la participación del académico de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, Dr. Arturo Bravo, quien dio inicio a la exposición, contextualizando el tema desde la perspectiva bíblico-teológica, refiriéndose a la existencia del mal, su origen y el dilema que muchos creyentes se han planteado respecto a cómo eliminarle, o cómo Dios podría o no hacerlo.

«El mal nos afecta todos, sin distinción. Ante este problema se han dado muchas respuestas y la religión ha sido una de ellas», detalló, citando a diversos autores y también distintos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento. El Dr. Bravo recalcó que respuesta ante la cuestión sobre porqué existe el mal y como hacerle frente, se encuentra «en Jesús crucificado. Dios ha descendido al infierno del sufrimiento, y sufre con nosotros, pero no sucumbe ante el sufrimiento y la muerte, por medio de la resurrección».

Le prosiguió en el análisis Monseñor Fernando Chomali, quien agradeció la acogida de la Universidad para efectuar su iniciativa de dialogar sobre este tema.: «Vemos lo que pasa desde fuera, como si fuera otra humanidad, y no nos preguntamos cómo vivimos aquello”, agregando que el mal es un tema que está en el corazón de la Teología y el Catecismo de la Iglesia Católica. “Somos muchas las personas que vivimos la fe en la oscuridad, y es puesta a prueba”. Citando diversos textos de la literatura y de la Iglesia, indicó como ejemplo del análisis de la fe y el mal, la conversación de los hermanos Karamasov, en el libro del mismo título, del escritor Fiódor Dostoyevski.

Refiriéndose al Catecismo, indicó que en ese texto se hace referencia a la aparente impotencia de Dios ante el mal, y se habla de un misterio que tiene que ser conocido a través de la revelación. Esta revelación requiere la fe, por lo tanto, indicó “es muy difícil comprender el mal como un misterio, desde una postura de no creyente”.

Citando a la filósofa Edith Stein, el Arzobispo formuló algunas preguntas que plantea la autora «¿Qué podemos hacer para oponernos al mal?» a la que se suma una cuestión que rompe las posibilidades «¿Quién expiará?: aquellos que no permitirán que las heridas abiertas por el odio, provoquen el nacimiento de un nuevo odio». Para el Gran Canciller, somos agentes de paz, y reivindicó la tarea de la Iglesia de ser promotora de paz, de no devolver mal por mal, de hacer siempre el bien, y de sufrir por los sufrimientos que tuvo Jesucristo, y que vemos en los niños, mujeres y hombres que sufren.

(Ir al coloquio sobre el tema ) www.youtube.com/watch?v=tTDC_NtxBno&t=390s